Fin de semana

Viaje

Los padres de todas las jugadoras decidimos acompañarlas ya que la organización nos facilitaba un apartahotel y pensamos que sería una estupenda ocasión de disfrutar en familia de un divertido fin de semana.

Mientras que el resto de los familiares se preocupaba por qué meter en la maleta, nosotros debatíamos si sería conveniente llevar a Sergio con nosotros o por el contrario sería mejor dejarlo con los abuelos.

Nunca habíamos hecho un viaje con un grupo tan numeroso y ajeno al entorno familiar y ello suponía un gran reto para todos.

A muchas familias TEA nos cuesta hacer planes en grupo porque, pese a todas las anticipaciones que podamos hacer, es imposible tener todo controlado y las temidas crisis de nuestros hijos pueden aparecer en cualquier momento. Nos resulta más cómodo no salir de nuestro día a día tan reglado, ordenado, revisado y planificado, sin darnos cuenta de las experiencias que podemos llegar a perdernos.

Quizá porque hemos soportado en demasiadas ocasiones miradas de reproche, comentarios hirientes y cuchicheos a nuestras espaldas ante el comportamiento de nuestros hijos, o bien porque se han descontrolado y hemos pensado que para pasar un mal rato, mejor quedarse en casa.

No queríamos dejar a Sergio y a la vez nos preocupaba viajar con él.

Muchas veces nos quejamos de la falta de inclusión o del rechazo que sufren nuestros hijos por ser como son y ahora nosotros, sus padres, estábamos pensando si contar o no con él. Seguramente parecerá una falta de coherencia pero tan solo es miedo. Miedo a pasarlo mal, miedo a pensar que puede ser un desastre, miedo a exponer a tu hijo a una situación de estrés y no saber gestionarla.

Pero si el fin de semana estaba planeado para hacerlo en familia, qué sentido tenía si la mía no estaba al completo y decidimos ir los cuatro.

Me gustaría deciros que el fin de semana fue perfecto, pero no estaría contando la verdad.

Sergio en algunos momentos perdió el control, chilló, aleteó sus manos y no dejó de moverse arriba y abajo intentando calmar su ansiedad. Pero en otros se consiguió relajar, disfrutó escuchando música mientras su hermana jugaba, disfrutó del baño en la piscina, de un helado en la playa o de una partida de billar en la que le faltó muy poco para romper el tapete o sacarme un ojo con el taco.

Nosotros también intentamos controlarnos, no ponernos nerviosos cuando Sergio lo hacía ni caer en la autocompasión comparándonos con las otras familias, que he de agradecer que nos facilitaran las cosas.

No fue un fin de semana perfecto, pero tampoco pretendíamos que lo fuera.

Nuestro objetivo era disfrutar en familia y lo cumplimos.

Lo mejor de todo ver la cara de felicidad de mis hijos y la inmensa sonrisa de Sergio preguntando al acabar cada día: ¿a que me he portado bien?

6 comentarios sobre “Fin de semana

  1. Me ha gustado mucho el post. Decisión valiente y coherente. Me alegro mucho de que saliera bien. Os lo merecéis toda la familia y especialmente tú, Marta. Sigue con esa perseverancia y sobre todo con ese amor hacía Sergio y todo irá saliendo bien. Tienes todo mi apoyo y cariño.

  2. Estupenda decisión!!!
    Difícil pero estupenda.
    ¿Y a quien no le han dado “buenos ratitos” sus hijos en un fin de semana con amigos?
    Lo mejor es que de la pregunta de SERGIO se deduce su esfuerzo por superarse y de vuestra decisión, la misma premisa.
    Un abrazo

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