TEA, sueño y melatonina

contar ovejitas para dormir

En el autismo y en general en todos los trastornos generalizados del desarrollo, son frecuentes las alteraciones del sueño.

Su origen no está claro y existen distintas teorías al respecto. Unas asocian los problemas del sueño a que se trata de niños con una mayor sensibilidad a estímulos externos, por lo que se muestran más vigilantes y con mayor hiperactividad, lo que conlleva un riesgo de insomnio elevado. Otras indican que la producción nocturna de melatonina, hormona que regula el sueño, está disminuida. Esto se debe a que los niños con TEA tienen mayor nivel de cortisol que los normotípicos, lo que aumenta su nivel de alerta y hace disminuir su producción de melatonina.

Otra posible causa es que los trastornos del sueño estén relacionados con problemas médicos concominantes: problemas gastrointestinales relacionados con la nutrición (cenas pesadas o inadecuadas, alergias, intolerancias…), posibles procesos convulsivos durante las fases previas del sueño o apneas.

Además, debemos considerar también factores asociados a problemas sensoriales relacionados directamente con los TEA, como son la temperatura de la habitación, la textura de los pijamas o sábanas, determinados ruidos, el peso de las mantas o incluso llevar o no calcetines.

Dormir favorece la consolidación de la memoria e influye en el aprendizaje. En los niños con autismo los problemas de sueño se relacionan con mayor agresividad, ansiedad, hiperrespuesta a estímulos sensoriales y, en definitiva, peor calidad de vida. Por eso es una cuestión que se debe detectar y tratar adecuadamente.

Cuando un niño con TEA le cuesta conciliar el sueño o se despierta en mitad de  la noche, no hay que dormirlo sino calmarlo antes. Es importante descubrir el motivo del despertar y trabajar sobre él antes que pretender que el niño se vuelva a dormir rápidamente. Sé que llevar esto a la práctica es complicado. Terminamos el día normalmente cansados y necesitamos un sueño reparador para afrontar el siguiente. Pero si nos empeñamos en que el niño se duerma sin calmarlo antes sólo conseguiremos ponerlo más nervioso, alterarnos nosotros y pasar la noche en vela.

Nosotros con Sergio tuvimos distintos problemas relacionados con el sueño. Tenía dificultad para conciliar el sueño, frecuentes despertares a lo largo de la noche o se levantaba excesivamente temprano. No hace falta que os explique lo duro que fue esta etapa, en la que las noches se convertían en una pesadilla y los días los aguantábamos como podíamos.

Al principio, comprobamos que no existiera un problema subyacente que provocara estas alteraciones,  controlando ruidos externos, texturas de las ropas de cama, incluso llegamos a grabarlo durante una semana seguida todas las noches para ver si sufría convulsiones o apnea. Una vez descartado esto, comenzamos a aplicar pautas de buena higiene del sueño e intervenciones conductuales que mejoraron algo la situación pero sin solucionarlo del todo.

Por último consultamos con todos los profesionales sanitarios que teníamos a nuestro alcance. Pediatras, neuropediatras y psiquiatras son los que nos ayudaron a buscar un tratamiento adecuado para nuestro hijo: melatonina.

Algunos estudios han demostrado la eficacia de la melatonina para disminuir la latencia en el inicio del sueño y el aumento del tiempo de sueño total. Otros han sugerido que la melatonina es sólo efectiva en niños que experimentan dificultades para iniciar el sueño pero que podrían aumentar los despertares nocturnos y otros que la consideran junto con las técnicas conductuales, una herramienta más.

A nosotros nos fue bien. Durante un tiempo estuvimos administrándole 4 gotas de melatonina  todas las noches. Sergio empezó a conciliar mejor el sueño y a dormir más horas seguidas así que su calidad del sueño mejoró y con ella la de toda la familia.

Actualmente, le damos la melatonina cuando notamos que le cuesta conciliar el sueño debido normalmente a factores externos que le ponen más nervioso como el comienzo del curso, los exámenes, excursiones o campamentos, periodos vacacionales o cumpleaños. Con la edad ha empezado a ser él quien nos la pide: – Mami, no puedo dormir, ¿me das las gotitas de limón?

 

Comentario sobre “TEA, sueño y melatonina

  1. Sabes porqué me encanta tu blog??
    Porque sois unos padres dedicados que hacéis de Sergio un niño lo más feliz posible y esto no ocurre tan habitualmente como debiera en todas las familias, con TEA o sin.
    Sigue igual, no cambies nunca.

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