¿Me quiere o no me quiere?

margaritas

Sergio, ¿me has echado de menos? Es la pregunta de mi hija a su hermano al volver a casa después de pasar 3 días en una granja-escuela.

A sus 9 años va entendiendo y aceptando muchas de las cosas que le pasan a Sergio, pero le preocupa y le entristece que en muy pocas ocasiones le demuestre cariño, hasta el punto de llegar a preguntarnos si la quiere.

Nosotros, en más de una ocasión, también nos hemos hecho esta misma pregunta.

Los niños neurotípicos disfrutan y buscan el afecto de sus padres. Son capaces de entender cuando alguien espera afecto de ellos y reconocen cuándo corresponder con muestras de cariño. Para un niño con TEA todo esto es más difícil. Sienten y necesitan el cariño de los demás, pero su forma de querer, de expresar afecto o de pedirlo es especial y muchas veces no sabemos interpretarlos.

Para una persona con Síndrome de Asperger un abrazo puede ser sentido como un apretón incómodo, por lo que pondrá su cuerpo rígido o incluso rehuirá el contacto físico o puede que sienta excesivas algunas muestras de cariño y estas le agobien. Para unos padres esto es duro de comprender y les lleva mucho aceptar que su hijo no quiera que le toquen. En estos momentos se entra en una zona peligrosa en la que piensas que no te necesita salvo para cubrir sus necesidades básicas, que no siente nada y es indiferente al sufrimiento ajeno.

Nosotros hemos entrado en esa zona en más de una ocasión, y no porque Sergio rechace el contacto físico, sino por las pocas muestras de cariño que nos demostraba. No había besos o abrazos espontáneos, no buscaba nuestra compañía, no había un qué te pasa mamá cuando me veía triste, no compartía juegos porque prefería estar solo…Todo esto te va debilitando y hace que te plantees de qué vale todo lo que haces si tu hijo no te quiere.

Pero sí te quiere, lo que ocurre es que no sabe cómo expresarlo y como en muchas otras cosas tenemos que enseñárselo. No dejar de decirle lo mucho que le quieres y seguir demostrándoselo: si no tolera los abrazos, se da una caricia, muchos besos aunque estos nos sean devueltos e intentar ver más allá para interpretar sus gestos de cariño: que te toque el pelo mientras le lees un libro, que por la calle no deje de mirar a su hermana para asegurarse de que no se pierde, que pregunte insistentemente cuando llega papá al ver que se hace de noche… y en algún momento, cuando menos te lo esperas oyes un TE QUIERO MAMA y el corazón te da un vuelco y los ojos se llenan de lágrimas. Y lo mejor de todo, es que a este te quiero han seguido muchos más.

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