Amigos de Autismo

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Hoy en día todos tenemos un montón de grupos de amigos. No me refiero sólo a los grupos de WhatsApp sino a las personas con las que compartimos algo más que la pantalla de un móvil. Los amigos del trabajo, del gimnasio, del colegio, de la facultad…  

Además de pertenecer a alguno de estos grupos, también pertenezco a un grupo de amigos de autismo.

Todos ellos son padres, que como yo, tienen un hijo dentro del espectro autista y a los que vas conociendo en charlas, jornadas sobre el autismo, tras el mostrador de la farmacia, en la sala de espera mientras tu hijo recibe terapia o, como a Susana, a la que conocí en el patio del colegio.

Estaba esperando a que mi hija terminara su entrenamiento de baloncesto mientras Sergio revoloteaba a mi alrededor dando pequeños saltitos y aleteando las manos. De repente se me acercó y sin más me preguntó: “¿Es tu hijo?, ¿Qué le pasa?” Ante mi cara de asombro frenó en seco y me dijo: “Perdona, me llamo Susana y me gustaría hablar contigo porque mi hijo hace las mismas cosas que el tuyo”. No hizo falta añadir más, a partir de ahí comenzamos a hablar de nuestros hijos como si nos conocieramos de toda la vida.

Es curioso lo fácil que, en ocasiones, resulta abrirse con un desconocido o alguien a quien apenas conoces pero con el que tienes algo en común. Los buenos momentos unen pero,  pasar por las mismas dificultades y sufrir momentos malos tan parecidos, creo que unen mucho más.

¡Qué importante es encontrar personas con las que poder expresar abiertamente lo que sientes! Tus miedos, tus frustraciones, tus momentos de desesperación… sabiendo que entienden perfectamente de lo que hablas sin juzgarte porque ha pasado o está pasando por lo mismo que tú.

Entiendo y respeto que muchos padres se encierren en sí mismos, que no hablen ni que compartan sus sentimientos. Que oculten lo que le pasa a su hijo quizá por miedo a que quede marcado. Comprendo que muchos padres lleven su lucha en silencio, quizá necesiten tiempo, quizá piensen que es la mejor manera de hacerlo. Yo también lo hice durante algún tiempo, supongo que el que necesité para poder asimilarlo y conseguir hablar de ello sin que se me pusiera un nudo en la garganta y mis ojos delataran todo el dolor que sentía.

Pero una vez que empiezas ya no puedes parar y ahora no pierdo ninguna oportunidad de hablar, leer o escuchar a cualquier persona que sepa sobre el espectro autista. Creo que es importante hablar del autismo y darle toda la visibilidad que podamos, para que la sociedad entienda y nuestros hijos sean respetados.

Cada uno debe elegir su camino, un camino que no es nada fácil pero si se hace acompañado resulta más llevadero.

Ser la voz de nuestros hijos es una de las mayores ayudas que podemos darles y hablar abiertamente de lo que les pasa es la mejor ayuda que podemos darnos a nosotros mismos.

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