Salir del armario

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Hace tiempo que decidí salir del armario. Al principio de forma muy tímida, casi de puntillas y compartiéndolo solo con las personas más cercanas.

Hoy en día hablo con total naturalidad del autismo de mi hijo, con personas a las que conozco mucho y con otras a las que no tanto. Lo hago en sitios públicos y desde mi puesto de trabajo. Soy farmacéutica y atiendo a muchos padres que vienen a por la medicación de sus hijos. Siempre les pregunto qué tal les va el tratamiento para a continuación decirles que yo también tengo un hijo con autismo y es a partir de ese momento cuando la mirada de recelo se convierte en alivio y complicidad y empezamos a hablar como si nos conocieramos de toda la vida. Es muy gratificante para las dos partes.

Sé de muchos padres o familiares que cierran sus armarios, no hablan de autismo, no comparten sus sentimientos. Les entiendo porque yo también lo hice durante mucho tiempo. Supongo que el que necesité para asimilar lo que estaba pasando, para dejar de pensar ¿y por qué a mí?, y para decidir pasar de la autocompasión a aprender a entender para poder ayudar.

Entiendo y respeto a esos padres que permanecen en sus armarios, que no quieren que se sepa qué les pasa a sus hijos, bien porque el diagnóstico es muy reciente y necesitan su tiempo para poder asimilarlo, bien por el miedo a las odiadas etiquetas que puedan marcar de por vida a sus hijos o bien porque en el fondo creen que conforme crezca se le pasará.

Pero el autismo no pasa, forma parte de nuestros hijos y pretender que sean algo que no son es llevarles por el camino de la infelicidad y engañarnos a nosotros mismos.

Yo procuro decir sin rodeos lo que le pasa a mi hijo, lo prefiero a soportar las miradas o los comentarios de reproche cuando su comportamiento se sale de lo establecido. Ya no es un niño pequeño, tiene 14 años y, comportamientos que hace 10 años podían arrancar una sonrisa, hoy en día son motivos de malas caras, quejas y murmullos que hacen mucho daño por lo que en muchas ocasiones prefiero adelantarme.

Aunque es una decisión muy personal, animo a todos los padres a salir del armario. A explicar lo que les pasa a nuestros hijos mientras ellos no puedan hacerlo por sí mismos, empezando por nuestro entorno para ir poco a poco ampliando el círculo. Porque sólo así podremos cambiar las miradas, los comentarios negativos, el miedo al rechazo y dejaremos de ser invisibles. Gritarlo a los cuatro vientos no hará que se arregle todo pero pondremos nuestro granito de arena para construir una sociedad mejor.

Creo que como padres tenemos la obligación dar visibilidad sobre el autismo porque socialmente es la mayor ayuda que podemos dar a nuestros hijos. Y hablar con otros padres, profesionales y sobre todo tener la oportunidad de hablar y escuchar otros autistas, además de enriquecedor, es la mejor ayuda que podemos darnos a nosotros mismos.

8 comentarios sobre “Salir del armario

  1. Genial Marta y toda la razón, con todo lo que cuentas sobre Sergio nos ayudas mucho a conocerlo y poder acercarnos a él…a cuánta más gente llegue mejor para todos. Haces una gran labor escribiendo y compartiendo esto.

  2. Si el autismo se visibiliza más y se da a conocer a la mayoría de la gente, no se solucionará. Pero seguro que habremos avanzado todos, autistas y neurotípicos, hacia una mejor convivencia. Y eso seguro que beneficia a todos.
    Muy buen post, rebothicaria!

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