¿Qué hay de comer mami?

Una de las cosas que más nos preocupa a los padres es la alimentación de nuestros hijos. Si el niño es buen comedor, nos parece una bendición y cuando no lo es, una condena.

Para la mayoría de padres con hijos autistas, el momento de las comidas se convierten en auténticas condenas que pueden a veces condicionar y limitar la vida familiar.

Un porcentaje alto de niños con autismo presenta algún tipo de desorden alimentario. Los más comunes son el rechazo a alimentos nuevos, la ingesta compulsiva y las conductas inadecuadas durante la comida.

En nuestro caso hemos tenido un poco de todo y lo hemos ido tratando de resolver priorizando objetivos. Intentar abordar varios al mismo tiempo suponía un esfuerzo excesivo tanto para él como para nosotros.

Comenzamos por las conductas inadecuadas durante la comida, que generaban situaciones incómodas en el comedor escolar o en reuniones familiares y, además, nos limitaba las salidas a comer fuera de casa.

Sergio cogía con la mano y olía cualquier alimento antes de llevárselo a la boca, escupía la comida cuando no le gustaba, le costaba mucho manejar los cubiertos y era incapaz de permanecer sentado el tiempo que duraba la comida.

caritas_sonrientes

Con ayuda de gomets y caritas sonrientes, como premios a una buena acción, conseguimos que dejara de tocar y olisquear los alimentos. También que no escupiera la comida cuando la textura o la temperatura no le fueran agradables. Hemos aprendido que las comidas frías no le gustan así que las ensaladas, las cremas o los gazpachos no los quiere ver ni en pintura. También hay texturas que no tolera, como las de la mayoría de las frutas, que incluso le llegan a producir arcadas. Sabemos de la importancia de que coma fruta, por lo que vamos introduciéndola poco a poco, ofreciéndosela en trozos pequeños, sin forzarlo.

Las caritas sonrientes también nos ayudaron a que permaneciera sentado en la mesa durante toda la comida. El problema es que, como le gusta estar en continuo movimiento, ahora come excesivamente rápido para poder levantarse enseguida… seguimos trabajando en ello.

La ingesta compulsiva apareció al hacerse un poco más mayor. Abría la nevera y devoraba lonchas de queso continuamente, buscaba por los armarios todo aquello que le llamara la atención para comer, estuviera cocinado o no. La comida la teníamos que esconder, incluso le llegamos a prohibir la entrada a la cocina sin permiso. Era su manera de calmar la ansiedad y hasta que no entendimos esto y nos enseñaron a ayudarle, no pudimos corregir esta conducta. Hoy en día no está del todo erradicada.

Su alimentación era muy restringida y se negaba a probar nada nuevo. Esta fue la tarea más costosa, que intentamos resolver al principio cometiendo el error de “camuflar” los alimentos nuevos, cosa que os recomiendo no hagáis. Los niños son pequeños pero no tontos y, al descubrir el engaño, volvió a querer tocar y oler toda la comida y, lo que es peor, a desconfiar y rechazar comida que antes toleraba.

Premio!!

 

Se nos ocurrió utilizar el dibujo de una mesa donde un niño estaba sentado contento porque  iba a comer. En esa mesa representábamos la comida del día con fotografías o dibujos,  incorporando un alimento nuevo de vez en cuando. Al otro lado de la mesa, se encontraba el mismo niño más contento todavía por haber comido todo y obtener un premio que podía variar desde ver uno de sus dibujos favoritos, jugar tirados en el suelo o, simplemente, una gominola.

A sus once años, Sergio tiene una alimentación equilibrada y variada. Hay alimentos que no tolera pero empieza a disfrutar descubriendo nuevos sabores y no se resiste a probar cosas nuevas. Le sigue costando utilizar correctamente los cubiertos y la servilleta y, si te descuidas,  te quita comida de tu plato.

 

 

Me gustaría escribir que hemos corregido todos los problemas de mi hijo con la comida, pero no es así. No existe ninguna fórmula mágica que resuelva del todo este tipo de desórdenes. Pero si me permitís un consejo: dejaros asesorad por profesionales adecuados y sobre todo, como siempre, mucha constancia, paciencia y AMOR.

 

3 comentarios sobre “¿Qué hay de comer mami?

  1. Hola reboticaria parece que estas describiendo a mi hijo yo tengo casi los mismos problemas pero poco a poco y con mucha terapia y paciencia se va solventando pero es duro y largo el proceso a nosotros aun hay algun detalle por resover todavia pero estamos en ello. Un saludo de jordi un papa de un aspi

    1. Hola Jordi. Aunque cada niño es distinto, casi todos pasamos por los mismos problemas. Nosotros también vamos progresando poco a poco. Te doy toda la razón, es un camino largo y muy duro, tanto que algunos días piensas que no puedes más pero al final siempre nos levantamos.Gracias por tu comentario. Un saludo.

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