Profesores y autismo

pizarraHace unas semanas, se me ponían los pelos de punta al escuchar en la radio la noticia del maltrato a un niño con autismo por parte de tres trabajadoras de un colegio de educación especial en Getafe. Ante el cambio brusco de comportamiento del niño al comenzar las clases, los padres decidieron ponerle una grabadora y el audio de las amenazas y burlas por parte de estas tres “profesionales” dan miedo.

El momento de la escolarización de nuestros hijos suele ser motivo de dudas y miedos por parte de los padres: ¿habremos elegido el mejor centro?, ¿se adaptará bien?, ¿hará pronto amigos?, ¿le gustará su profesor? … Si nuestro hijo, además, presenta algún problema en el desarrollo, estos miedos se vuelven casi pesadillas.

Para mi hijo con Síndrome de Asperger, que socializa muy poco con sus compañeros, la figura del adulto es fundamental. El profesor es su referente, si este falla y en lugar de ser su aliado se convierte en su enemigo, Sergio estaría perdido porque no tiene estrategias para desenvolverse con normalidad ni para resolver contratiempos que puedan surgir en su día a día.

Para los padres de niños con autismo es vital encontrar buenos profesionales que nos acompañen en nuestro camino. Buenos médicos, terapeutas, educadores… con los que trabajar conjuntamente para que el desarrollo de nuestros hijos sea el máximo posible.

A lo largo de toda la etapa educativa de mi hijo me he podido encontrar con tres tipos distintos de educadores:

  • Los que conectan con Sergio: me he dado cuenta que aunque la formación y conocimiento sobre el Síndrome de Asperger es muy importante, no es imprescindible para trabajar con él. Hay personas con las que conecta, se crea un vínculo, hay química y todo fluye con naturalidad.
  • Los que quieren y entonces pueden: son aquellos a los que les ha costado conectar con Sergio, pero sus ganas e interés han suplido con creces su poca formación. Han querido conocer y entender a mi hijo y lo han conseguido. y les creo cuando me dicen que ha sido un camino difícil pero enriquecedor para ellos.
  • Y, por último, el grupo de profesores que en lugar de sumar restan, que sólo ven lo que mi hijo no puede hacer y no lo que sería capaz de hacer con su ayuda. Profesionales carentes de toda empatía, sin intención de abrir su mente a las dificultades relacionadas con el autismo ni de modificar sus técnicas educativas. Este es el grupo que menos me gusta, al que me gustaría tener lejos de mi hijo y de cualquier niño tenga o no dificultades. Afortunadamente, han sido los menos.

Ser docente conlleva una gran responsabilidad, no sólo por la labor de  transmitir conocimientos sino porque con su conducta pueden influir positiva o negativamente en la vida de nuestros hijos.

Como madre, quiero profesores cargados de empatía, que creen un vínculo de confianza con sus alumnos, que sean honestos, humildes y respetuosos y con unas ganas enormes de trabajar con todos y cada uno de los alumnos que tienen en sus aulas.

Además, como madre de un niño con autismo, quiero profesores con sensibilidad, capaces de ser flexibles en su forma de trabajo, con mucha paciencia y tolerancia a la frustración para que no se rindan cuando las cosas no salen a la primera. Pero sobre todo quiero profesores que crean en Sergio y en lo que puede llegar a ser, que no se queden sólo en su diagnóstico, que le ayuden a ser mejor cada día y que trabajen con sus fortalezas y dejen de lado sus debilidades. En definitiva, que quieran conocer y conectar con mi hijo, porque cuando uno quiere, todo es posible.

Gracias a todos los que lo habéis conseguido.

2 comentarios sobre “Profesores y autismo

  1. Sois una familia maravillosa y me encanta el post. Estoy completamente de acuerdo contigo, soy maestra especialista en audición y lenguaje, me fascina trabajar con ellos porque la mínima evolución ya es una gran recompensa, digamos sí! a los profesionales que les gusta su trabajo, conectan con los niños y consiguen que esos objetivos marcados se cumplan!! Los hay!! Aunque parezca que no estamos aquí. :)

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