Ya vienen los Reyes Magos

Seguimos inmersos en las fiestas navideñas y ya hemos superado los dos primeros asaltos. Nos queda por celebrar la noche de fin de año y los Reyes.

Una de las cosas que más me gusta de estas fiestas es la noche y el día de Reyes. Comprar los regalos, elegir los papeles y envolverlos, distribuirlos por el comedor y sobre todo ver la cara de mis familiares al abrirlos.

Con la llegada de mi hijo pensé que todavía sería más especial. Entonces no sabía que el Sr. Autismo invadiría poco a poco mi hogar y nos pondría constantemente a prueba.

El hecho de que Sergio no fuera capaz de disfrutar de los Reyes nos entristecía. No quería cabalgatas, ni acercarse a los Reyes Magos a entregarles la carta porque le daban miedo, no quería abrir paquetes ni se entusiasmaba con ningún juguete.

Ir de casa en casa recogiendo los regalos le ponía cada vez más nervioso e irritado y, mientras el resto de la familia abríamos los nuestros, él se encerraba en algún cuarto para hablar sólo o para ojear su libro preferido. Con el tiempo entendimos que era su forma de relajarse.

De nada sirve lamentarse ni empeñarse en que disfrute como el resto de los niños, porque lo único que conseguiremos es el efecto contrario y que nuestro hijo se encierre todavía más.

El hablar con otros padres que están pasando por lo mismo y con las terapeutas siempre ayuda y te enseñan a adaptar la situación a las necesidades de tu hijo. Aprendimos a disfrutar de un día de Reyes al ritmo de Sergio, porque sin él a nuestro lado no tenía sentido.

picto de ReyesComo siempre, la anticipación es fundamental y con historias sociales le explicamos qué es lo que íbamos a hacer durante todo el día. La colaboración del resto de la familia también es importante a la hora de gestionar el alboroto y de limitar el número de paquetes para evitar agobios.

Hay niños a los que no les gustan las sorpresas o les asustan los regalos. No saber qué es lo que está envuelto, en lugar de provocarles emoción, les genera mucha angustia. En estos casos una buena opción es envolver juguetes conocidos, decirle lo que contienen los paquetes o incluso no envolverlos para que poco a poco esa angustia disminuya y vaya desapareciendo el miedo.

Otro problema añadido es que no suelen tener una buena psicomotricidad fina, por eso cuando envolvemos los regalos de Sergio intentamos que sean muy fáciles de abrir: no abuses del celo.

Ayúdale a elegir los regalos. Hay niños que lo tienen muy claro pero a otros, como es el caso de Sergio, les cuesta decidirse. Mira el catálogo una y otra vez y al final acaba escogiendo juguetes para edades inferiores a la suya porque le resultan conocidos.

La noche de Reyes se acerca y cada año mi hijo la disfruta un poco más. Le gusta dejar comida a sus Majestades y agua para los camellos. Elegir qué zapatos poner para que los llenen de monedas de chocolate y algún trozo de carbón (me encanta la cara de sorpresa que pone cuando descubre un trozo de carbón en sus zapatos) .Dejar la ventana entreabierta para que entren en casa con mayor facilidad e irse pronto a dormir no sea que los Reyes “pasen de largo”.

Este año volveremos a preparar la noche de Reyes con mimo, cuidando cada detalle para que sea mágica para todos, especialmente para las dos personitas más importantes de nuestra vida, nuestros hijos.

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