Estamos de exámenes

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No queda nada para acabar el curso pero, antes de las tan ansiadas vacaciones de verano, hemos de pasar por los exámenes finales con todo lo que ello conlleva: estrés, cansancio, nervios, insomnio…Y Sergio no es una excepción en este caso. Su esfuerzo quizá es superior porque el Asperger viene acompañado por un TDAH que hace que se disperse con una facilidad pasmosa, y necesite que estudie a su lado la mayor parte del tiempo… ¡Yo también estoy de exámenes finales!

Sergio cursa 6º de Primaria y tiene adaptación curricular en matemáticas. Las demás asignaturas las trabaja como el resto de sus compañeros y se examina de la misma forma aunque, en algunas ocasiones, le adaptan los exámenes para facilitarle la tarea: preguntas tipo test frente a preguntas de desarrollo; exámenes orales frente a escritos ya que, debido a su limitada psicomotricidad fina, tiene dificultades para escribir adaptándose al hueco reservado para la contestación; preguntas con apoyo visual y, lo que es muy importante, que los enunciados describan de forma muy concreta la pregunta. Debido a la literalidad con la que entiende las cosas, ante un enunciado como ¿sabes los días de la semana en inglés?, mi hijo contestará que sí, sin entender que lo que el profesor quiere es que le escriba en inglés los 7 días de la semana…

Otro ejemplo de dificultad a la hora de realizar un examen es que su rigidez mental le impide pasar de la primera pregunta si no se la sabe, atascándose, frustrándose y provocándole un nerviosismo que le lleva a no continuar con el resto del examen. Esto es algo que hemos tenido que trabajar en casa haciendo muchos simulacros y, junto con la ayuda del profesorado, se ha conseguido suavizar esta actitud.

Una de las cosas que más nos ha costado es que entienda el significado de las notas porque, hasta hace muy poquito, un bien, un notable o un sobresaliente no tenían ningún significado y  el suspenso carecía de importancia para él.

 

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Después de varias estrategias en las que lo único que conseguimos es que le cogiera un miedo atroz al “cero”, hemos encontramos la manera de que interiorice la forma de evaluar que tienen en el colegio y que vea recompensado todo su esfuerzo. Le hemos hecho una tabla con todas las asignaturas y las evaluaciones, y hemos asignado a cada nota la carita de un niño que muestra mayor o menor alegría en función del valor de ésta.

 

 

 

 

Así, Sergio entiende que un sobresaliente es la mejor nota porque la carita del niño está exultante de alegría y, por el contrario, el insuficiente es la peor porque el niño está llorando.

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Gracias a esta sencilla herramienta, empieza a tener interés por las notas que saca y a preocuparse por si suspende. Después de un examen, le encanta preguntar qué carita tendrá el niño y, cuando finaliza la evaluación y recibe los resultados, no ve la hora de poner en cada asignatura la carita que corresponde.

Como podéis ver, acabaremos de completar la tabla de este año muy pronto. Con todo el esfuerzo realizado durante el curso (por todos!!), nos merecemos caritas bien alegres.

 

 

3 comentarios sobre “Estamos de exámenes

  1. Seguro que es así!!!Las notas seguro que son todo caritas sonrientes…para él y para todos
    Qué difícil debe ser dar con la estrategia adecuada para cada situación,pero qué gratificante comprobar que funcionan!!
    A por las caritas sonrientes!!!

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