Señales de alarma

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Al síndrome de Asperger también se le identifica con autismo de alto funcionamiento o síndrome invisible. Normalmente los niños con Asperger son verbales, tienen un coeficiente intelectual igual o superior a la media y físicamente no presentan ningún rasgo que te haga sospechar que algo dentro de su cabeza funciona de distinta manera.

Las alteraciones comunes en todo el espectro autista son aquellas que afectan a la imaginación, a la sociabilización y a la comunicación.

Sin embargo, conforme he ido aprendiendo, conociendo a mi hijo y hablando con otros padres, me he dado cuenta de que existen una serie de comportamientos que se repiten con bastante frecuencia y que deben hacer saltar nuestras alertas, no solo a los padres, sino a profesores, familiares y todas aquellas personas que rodean al niño:

  • Intereses restringidos: es común que el niño con Asperger se concentre en una sola actividad a la que puede dedicarle horas.
  • Pequeño profesor: su forma de hablar suele ser muy formal o pedante dirían algunos. En ocasiones pueden usar una entonación, volumen o un acento extraño.
  • Necesidad de mantener rutinas: Necesitan una vida muy estructurada. Salirse de la rutina puede generar un caos y es necesario anticipar los cambios. Nosotros observamos las primeras rutinas al ir a la guardería. Debíamos ir siempre por el mismo camino, incluso por la misma acera.
  • Reacciones exageradas y rabietas emocionales: a muchos niños con Asperger les cuesta gestionar sus propias emociones adecuadamente y, cuando existe una sobrecarga emocional, aparece una rabieta desproporcionada y difícil de calmar que a muchos padres nos sobrepasa. Más de una vez hemos tenido que aguantar las miradas desaprobatorias de alguien por la calle o el comentario de algún conocido sobre lo consentido que estaba nuestro hijo…
  • Dificultad para entender las reglas sociales: entender el lenguaje corporal, los dobles sentidos, las bromas, saber esperar el turno, mantener una conversación fluida… suele ser muy complicado para ellos.
  • Aparente falta de empatía: les cuesta reconocer los sentimientos, deseos y necesidades de los demás. Parece que el resto del mundo no les importa, aunque eso no es verdad. Esto es algo que nos hizo sufrir diariamente durante mucho tiempo y en algunas ocasiones todavía lo hace.
  • Comportamientos inusuales: suelen repetir continuamente frases o palabras. Adoptan posturas o expresiones inusuales. Evitan el contacto visual o tienen movimientos extraños como aletear las manos. Sergio se recreaba con las palabras que contenían la letra r, alargándola hasta el infinito perrrrrrrrrrrrro, burrrrrrrrrrro.
  • Pobre motricidad fina y gruesa: suelen tener pocas habilidades motoras o retraso en actividades básicas como cortar, pegar, ir en bicicleta, chutar… A sus trece años, Sergio tiene una batalla diaria con los botones y cremalleras, por no hablar de los cordones de sus zapatillas.
  • Sensibilidad sensorial: en algunos casos poseen mayor sensibilidad sensorial. Determinadas luces, ruidos, olores o texturas les pueden resultar extremadamente desagradables. 
  • Interacciones sociales mínimas o inadecuadas: les cuesta conectar con sus compañeros debido a la falta de habilidades sociales. Les resulta complicado hablar con otros niños o participar en actividades de grupo lo cual suele ser frustrante para ellos porque generalmente desean conectar con sus compañeros aunque los hay que prefieren estar solos.

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Puede que algunos de estos signos te resulten familiares o que hayas observado otros que te llamen extrañamente la atención. Si estas preocupado por la conducta y el desarrollo de tu hijo, te recomiendo que visites cuanto antes a tu pediatra y le transmitas todas tus inquietudes. Él sabrá cómo ayudarte y derivarte a los profesionales más adecuados para tu hijo.

Y un consejo más: el diagnóstico de Asperger no es el fin de tu vida (aunque al principio nos lo parezca a todos) sino el inicio de una vida diferente, que te adelanto que será difícil, pero tremendamente enriquecedora.

Enorme agradecimiento a Virtudes Roig por la genial infografía que me ha regalado para acompañar a mi post.

Bibliografía de interés:

Fortea Sevilla MS, Escandell Bermúdez MO, Castro Sánchez JJ (2013). Detección temprana del autismo.

Ruiz-Lázaro PM, Posada M, Hijano F. Trastornos del espectro autista. Detección precoz, herramientas de cribado.

8 comentarios sobre “Señales de alarma

    1. Hola María,el Asperger es un síndrome que está dentro del espectro autista. El síndrome de Down y el autismo pueden coexistir y muchos niños con Síndrome de Down pueden mostrar comportamientos asociados a un TEA aunque no lo tengan.Un profesional es el que mejor puede darte respuesta. Un saludo

      1. Hola, si has notado en tu hijo alguno de los aspectos que aparecen en el post debes acudir a su pediatra para que valore la posibilidad de una alteración en el desarrollo y te derive a los profesionales más adecuados.
        Gracias y un saludo

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